Retirar el respirador y otros medios técnicos a un paciente ¿Equivaldría a matar al paciente?

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Retirar los medios técnicos que mantienen con vida a un paciente, a veces es una acción éticamente incorrecta, y a veces es una acción correcta. Depende, en primer lugar, de qué tiene en mente el que está retirando dichos medios: si lo que está es queriendo matar al paciente es incorrecta; si está simplemente retirando unos cuidados que sabe que son inútiles para conseguir una mejoría del paciente, y que resultan desproporcionadamente onerosos o molestos, entonces su acción sería éticamente correcta.

A continuación dos aspectos: 
a) Sobre la moralidad de retirada de tratamientos a los pacientes. 
b) Sobre la obligatoriedad moral de instaurar tratamiento

Sobre la moralidad de retirada de tratamientos a los pacientes.

Cuando se habla de retirada del tratamiento, el fin suele ser evitar un gasto excesivo, un tratamiento molesto o penoso para el paciente, etc.

Los efectos que se toleran son los inconvenientes que se siguen de dejar de tratar al enfermo. Puede ser su agravamiento o su muerte, el acortamiento de su expectativa de vida, etc.

Para que una retirada de tratamiento sea éticamente correcta, debe haber proporción entre lo que se intenta y lo que se tolera. Es decir, los fines deben ser buenos, y los efectos tolerados proporcionados con lo que se intenta.

Ejemplos: 

1. Retirada de tratamiento de UCI a un paciente que no tiene visos de recuperación. Lo que se intenta es bueno (evitar un dispendio inútil, pues el tratamiento se sabe ineficaz). Lo que se tolera es la muerte del paciente (que, por otra parte, está a las puertas). Si el paciente está inconsciente y no va a recuperar la lucidez, es claramente proporcionado, y la acción es buena.

2. Retirada de alimentación e hidratación a un paciente terminal que no está en la UCI. Si lo que se intenta es que el paciente fallezca ya, la acción está mal. Si sólo se intenta evitar pincharle para hidratarle con un suero y está en muy mal estado, puede ser proporcionado (depende de la expectativa de vida del paciente). 

Hay que señalar que la terminología más difundida ("dejar morir al paciente") es sumamente confusa, ya que la intención del médico puede ser distinta: puede que no pretenda como objetivo de lo que hace que el paciente muera. Si esa fuera la intención del médico, su acción sería mala.

Pero si la muerte del paciente no es intencionada, la retirada de un tratamiento caro e inútil no es eutanasia (que consiste en provocar intencionadamente la muerte del paciente). Es preocupación por contener el gasto médico dentro de justos límites. Si se continuara unos días ese tratamiento inútil, el efecto tolerado sería que no se podrían tratar otros pacientes que podrían utilizar los recursos que se desperdician.

Indudablemente, puede actuarse de otra manera si influyen otros factores. Así, la intención de que una familia que no se haya hecho cargo de la situación no piense que estamos matando a su ser querido puede justificar mantener ese tratamiento, inútil para el enfermo, pero momentáneamente útil para que no piensen mal de la Medicina, hasta que los convenzamos de que no hay nada que hacer.

Sobre la obligatoriedad moral de instaurar tratamiento.

El fin que se persigue debe ser bueno. A este fin se refiere la utilidad del tratamiento, que se ha de considerar en sentido amplio: puede ser para algo distinto de la curación.

Los efectos que se toleran pueden ser las molestias para el paciente, los problemas económicos (y la atención a otros pacientes que se pierde por atender a éste), etc.

Para que la acción sea buena, el que actúa debe querer globalmente cosas buenas; esto exige que los efectos tolerados sean proporcionados con lo que se intenta.

De aquí se derivan las siguientes reglas:

1. Hay obligación moral de instaurar un tratamiento útil y proporcionado. 
2. Es optativo instaurar un tratamiento útil y desproporcionado o un tratamiento inútil y proporcionado. 
3. No se debe instaurar un tratamiento inútil y desproporcionado. 
4. Suponemos que hay buena previsión, se emplean medios buenos, etc.

Aplicación a algunos casos comunes

1. Tratamiento útil y proporcionado: Enfermo agudo, en coma. El objetivo es bueno (sacarle adelante) y alcanzable (es un tratamiento útil) y los gastos, aunque grandes, son proporcionados. Hay obligación de tratarle si esos medios están disponibles.

2. Otro tratamiento útil y proporcionado: Enfermo que ha expresado su voluntad de donar órganos, en estado de "muerte cerebral", que se mantiene con vida en la UCI con objeto de emplear sus órganos para trasplante. El objetivo es bueno y alcanzable (es un tratamiento útil), y el efecto tolerado (los gastos) son proporcionados con lo que se intenta. Correcto desde el punto de vista ético.

3. Tratamiento útil y desproporcionado: Enfermo en estado vegetativo persistente, que necesite respirador. El objetivo es bueno (prolongar su vida) y se puede alcanzar (es útil), pero es demasiado caro mantenerlo. Es correcto tanto mantenerlo como apagarlo.

4. Otro tratamiento útil y proporcionado: Enfermo en estado vegetativo persistente, que no necesite respirador. El objetivo de prolongar su vida es bueno y alcanzable (es un tratamiento útil), y los gastos de mantenerle son pequeños y siempre proporcionados. Hay obligación de seguirle cuidando. Surge la cuestión de no dejar sola a la familia con el lío: el apoyo social que tanto nos falta en la sociedad actual.

5. Tratamiento inútil y proporcionado: Dar medicación de complacencia que ni siquiera quede claro que produce efecto placebo (es inútil, un capricho), que sea una medicación barata (es proporcionado). Es bueno tanto darla como no darla.

6. Tratamiento inútil y desproporcionado: Enfermo en estado de "muerte cerebral", que se mantiene con vida en la UCI, sin que sea donante. No se conseguirá el objetivo de que ese paciente viva algo más, pues se sabe que mueren en pocos días (es tratamiento inútil), y el costo de los medios es desproporcionado, y se podría emplear en otros pacientes que lo necesitan más. Es el encarnizamiento terapéutico, incorrecto desde el punto de vista ético. 

Comentario: 

La corrección ética de estos casos varía con la opinión del paciente (que indica el grado molestia), y con los medios técnicos disponibles en la atención sanitaria en ese lugar (que pueden hacer desproporcionado un gasto grande).


 

Dr. Antonio Pardo. Bioética Médica
Universidad de Navarra
Colección de Bioética de Nuevo León A.C.
www.bioetica.com.mx 
Gentileza de Fluvium.org
www.iglesia.org
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