El Rosario y las Indulgencias

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En el mes de octubre 
se recomienda a los fieles 
el rezo del santo Rosario 
y se conceden indulgencias 

 


Se le concede Indulgencia Plenaria al rezo de cinco misterios del mismo en una iglesia u oratorio o bien en familia, en comunidades religiosas o en una asociación piadosa, con las siguientes condiciones:

1.- Debe rezarse en forma continua,
2.- Añádase a la recitación vocal la meditación de los Misterios.
3.- En la recitación pública, los Misterios deben anunciarse conforme a la costumbre del lugar.
4.- En la recitación privada basta que a la oración vocal se una la meditación del Misterio.

Se le concede Indulgencia Parcial al rezo en otras circunstancias.


(Cfr. Enchiridion indulgentiarum, 3ª ed., 1999, concesión 17 § 1).

 

¿Qué son las indulgencias?

 ( cfr. CEC 1471-1479)


Las indulgencias son la remisión ante Dios de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel, cumpliendo determinadas condiciones, obtiene para sí mismo o para los difuntos, mediante el ministerio de la Iglesia, la cual, como dispensadora de la redención, distribuye el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos. 

La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.

Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene a favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados. 

Es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia.
El pecado mortal nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la “pena eterna” del pecado.
Por otra parte, todo pecado, incluso venial, implica apego desordenado a las criaturas que es necesario purificar, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama la “pena temporal” del pecado.

Estas dos penas no deben ser concebidas como una especie de venganza, infligida por Dios desde el exterior, sino como algo que brota de la naturaleza misma del pecado.

El sacramento de las Reconciliación o Confesión concede el perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios y concede la remisión de las penas eternas del pecado. 

Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase... debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del “hombre viejo” y a revestirse del “hombre nuevo”.

Puesto que los fieles difuntos en vía de purificación son también miembros de la misma comunión de los santos (1), podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados. Esto constituye una obra de misericordia.

Las condiciones generales para ganar las indulgencias plenarias


(cfr. Const. Apost. Indulgentiarum doctrina de Pablo VI, 1 de enero de 1967)

1.- Desapego a todo pecado, incluso venial.
2.- Rezar por las intenciones del Santo Padre.
3.- Comunión sacramental.
4.- Confesar regularmente.


La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple plenamente recitando un Padrenuestro y un Ave María por sus intenciones; aunque cada fiel puede rezar otra oración, según su devoción y piedad por el Romano Pontífice.

Las condiciones pueden cumplirse algunos días antes o después de la ejecución de la obra prescrita; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se haga la obra. Sin embargo, con una sola confesión sacramental se pueden ganar muchas indulgencias plenarias; en cambio, con una sola comunión eucarística y con una sola oración por las intenciones del Sumo Pontífice solamente se puede ganar una indulgencia plenaria.

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Nota (1) La comunión de los santos es un vínculo constante de amor entre quienes ya son bienaventurados como entre los que expían en el purgatorio o los que peregrinan todavía en la tierra, y es fuente de un abundante intercambio de bienes espirituales

 

Ezequiel José Biondi
www.iglesia.org
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