CAP. IV
BIOGRAFÍA DE JESÚS
Ida y vuelta a Jerusalén
Ante todo, Jesús se dirigirá a
Jerusalén para la Pascua del 29 dC (Jn 5, 1); y en el trayecto
mandará a sus discípulos en misión a diversas
ciudades y aldeas. Jesús comienza ahora la segunda recorrida
de evangelización (Mt 9, 35).
Se dirige en primer lugar hacia Naim —la
actual Nein, visible desde Nazaret— acompañado por sus
discípulos y una gran muchedumbre. Al pasar por esta localidad
lleva a cabo la resurrección del hijo de la viuda (Lc 7,
11-17). A continuación entra en la Samaría, en una de
cuyas aldeas los samaritanos le niegan hospitalidad (Lc 9, 52-56).
Un discípulo se ofrece a seguirlo de modo
permanente, y el Señor le hace presente la exigencia de no
mirar atrás (Lc 9, 61). Luego da instrucciones y envía
a los discípulos en misión (Mt 9, 36 - 10, 16; Lc
10, 1-11.16; cf Mc 6, 8-11; Lc 9, 3-5). Siendo la primera, esta
misión tuvo un carácter preparatorio; es decir, era la
avanzada de lo que luego realizaría el Señor en esos
mismos lugares.
Después de un tiempo llega a otra aldea
fronteriza, donde recibe a los enviados de Juan el Bautista (Mt 11,
2-19; Lc 7, 18-35), y profiere el llamado ¡ay de las ciudades
impenitentes! (Mt 11, 20-24; Lc 10, 13-15).
Jesús se quedó esperando a los
discípulos por estos parajes. Algunos días después
—entusiasmados— regresan los discípulos de su
misión (Mt 11, 25-30; Lc 10, 17-24). Es conmovedora la oración
de agradecimiento a Dios Padre por parte del Señor.
Jesús prosigue su propia labor (Mt 11,
1). Se dirigió a aquellas localidades visitadas previamente
por los discípulos. Ya en Judea, y al pasar por la antigua
ciudad de Jericó enseña la parábola del
buen samaritano (Lc 10, 25-37). Llega después a Betania, donde
tiene lugar el episodio de Marta y María, el unum necessarium
(Lc 10, 38-42).
Estando ya en Jerusalén Jesús
realiza la curación del paralítico de Betzatá
(Jn 5, 2-13). Y en el Monte de los Olivos enseña a los
discípulos varios temas sobre la oración: el
Padrenuestro (Lc 11, 1-4), la parábola del amigo importuno (Lc
11, 5-8) y la eficacia de la oración (Lc 11, 9-13). Durante
este lapso de tiempo pudo tener lugar el perdón de la pecadora
en casa de Simón el fariseo (Lc 7, 36-50).
Jesús regresa después a Galilea.
Iba evangelizando, acompañado más de cerca por los Doce
y algunas mujeres que lo seguían de forma permanente (Lc 8,
1-3). Yendo hacia Cafarnaún, al dirigirse un sábado
hacia la sinagoga de una determinada aldea, tiene lugar el episodio
de las espigas arrancadas (Mt 12, 1-8; Mc 2, 23-28; Lc 6, 1-5); y
luego, ya en la sinagoga, la curación del hombre de la mano
paralizada (Mt 12, 9-21; Mc 3, 1-6; Lc 6, 6-11). Esta última
provocó una reacción durísima por parte de los
fariseos y los herodianos. Hasta el momento sólo se habían
producido algunas fricciones con estas personas, pero sin mayores
consecuencias. A partir de ahora subirá el tono de las
acusaciones. La enemistad hacia Jesús se irá haciendo
cada vez más abierta y declarada.
La llegada de Jesús a Cafarnaún
era esperada con ansia por una marea de gente (Mc 3, 20).
Especialmente lo aguardaban sus parientes. Habían venido a
buscarlo porque pensaron que Jesús se había vuelto loco
(Mc 3, 21). María los llevó hasta Jesús, pero no
quiso interrumpirlo. El Señor estaba en casa respondiendo a la
más terrible de las acusaciones que se le habrían
podido hacer: la acusación de poder satánico (Mt 12,
22-37; Mc 3, 22-30; Lc 11, 14-15.17-26). Además, otros habían
hecho la petición de un signo del cielo, algo espectacular en
la atmósfera (Mt 12, 38-45; Lc 11, 16.29-36). Al ver a la
Virgen afuera, una de las mujeres que estaban escuchando al Señor
hizo en alta voz el elogio de María, con el consiguiente
contrapunto de Jesús (Lc 11, 27-28). Al final le dicen al
Señor que lo buscaban sus parientes; y explica entonces el
verdadero parentesco de Jesús (Mt 12, 46-50; Mc 3, 31-35; Lc
8, 19-21).
Los grandes discursos de Jesús
Entramos ahora en el momento de importantes
enseñanzas de Jesús acerca de la comunidad de sus
discípulos, los cristianos. Es un período que va desde
el sermón del monte hasta la segunda multiplicación de
los panes. Se calcula que pasaron solamente dos semanas. Esto da una
idea de la densidad de episodios importantes que tuvieron lugar en
este lapso de tiempo.
La multitud que lo había estado
aguardando en Cafarnaún se situó en la playa, a orillas
del Lago de Genesaret. Desde la barca de Pedro el Señor les
dirigió el sermón de las parábolas (Mt 13, 1-53;
Mc 3, 7-12; 4, 1-34; Lc 5, 1-3; 8, 4-18). Y enseguida Jesús
realiza la pesca milagrosa (Lc 5, 4-11).
A continuación tiene lugar en un monte la
oración nocturna del Señor (Lc 6, 12); y al llegar el
día hace la formal elección e institución de los
Doce entre sus discípulos (Mc 3, 13-19; Lc 6, 13-16). Acto
seguido da comienzo a su célebre sermón del monte
(Mt 4, 24 – 7, 29; Lc 6, 17-49), dirigido a un gran número
de discípulos en presencia de la multitud que se había
aglomerado en el lugar. Al terminar entra de nuevo en Cafarnaún
(Mt 8, 1; Lc 7, 1).