La alegría del Evangelio

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Predicación de Cuaresma del Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia: “La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados”.

 

Me gustaría aprovechar la ausencia del Santo Padre, en esta primera meditación de Cuaresma, para proponer una reflexión sobre su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, que no me habría atrevido a hacer en su presencia”.

Con estas palabras, el Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, comenzó sus reflexiones, en esta primera predicación de Cuaresma, mientras el Santo Padre concluía en la Casa del Divino Maestro de Ariccia sus Ejercicios Espirituales con la Curiaromana.

Naturalmente no se trató de un comentario sistemático, sino sólo de reflexiones tendentes a asumir algunos de sus puntos clave:

“Escrita al concluir el Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, la Exhortación presenta tres polos de interés que se entrelazan entre sí: el sujeto, el objeto y el método de la evangelización: es decir, quién debe evangelizar, qué se debe evangelizar, cómo se debe evangelizar”.

Sobre el sujeto evangelizador, el Padre Cantalamessa recordó que el Papa dice que se compone de todos los bautizados. Y añadió: “La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados” (tal como se lee en el n. 120.

Afirmación que – dijo el Predicador de la Casa Pontificia – no es nueva; puesto que ya la habían expresado el beato Pablo VI en la Evangelii nuntiandi y San Juan Pablo II en la Christifideles laici; a la vez que Benedicto XVI había insistido sobre el papel especial reservado en ella para la familia; e incluso antes de esto, la llamada universal a evangelizar había sido proclamada por el decreto Apostolicam actuasitatem del Concilio Vaticano II.

Y concluyó diciendo: “El tiempo de Cuaresma que acabamos de empezar, es, por excelencia, tiempo de inspiración. Hagamos, en este tiempo, respiraciones profundas; llenemos de Espíritu Santo los pulmones de nuestra alma y así, sin que nos demos cuenta, nuestro aliento olerá a Cristo. ¡Buena Cuaresma a todos!”.

 

Por María Fernanda Bernasconi - Radio Vaticana. Gentileza de News.va/es

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