Cuarta semana de Adviento

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La cuarta semana nos invita a PONER NUESTRA MIRADA EN MARÍA.

Ella, más que nadie sabe de esperas y advientos, de tiempos de preparación y alumbramiento. Ella es nuestra Madre y nos recuerda a cada paso del Adviento a vivir el Silencio, la Escucha y la Acogida; a crecer en actitudes concretas de Servicio, Entrega y Alabanza; a recrear en nuestras familias y comunidades espacios de Solidaridad, Encuentro y Amistad.

Preguntémonos:

¿Cómo estoy viviendo la presencia maternal de María en mi vida?

¿Cómo estoy viviendo la Presencia de Jesús en mi vida? ¿Cómo la estoy compartiendo y llevando a los demás?

¿Es mi vida de hoy un lugar digno en el que el Señor pueda nacer y crecer?

¿Cómo estoy viviendo la oración? ¿Cómo la he vivido a lo largo de todo este año?

Dispongamos nuestra vida, nuestros corazones, nuestros hogares y comunidades! ¡Preparémonos para celebrar! ¡No dejemos pasar esta oportunidad que nos trae el Adviento! ¡Porque un niño nos ha sido dado; es el Emanuel, el Dios CON NOSOTROS! ¡Y esto es motivo de verdadera fiesta!

Y en este tiempo de preparación, muchos signos de nuestra liturgia familiar nos invitan a despertarnos, abrir los ojos para mirar y los oídos para escuchar lo que está pasando.

• La corona de Adviento
• El arbolito de Navidad
• El pesebre

El preparar esos signos en familia ya nos ayudan a darnos cuenta, al bendecirlas juntos en la liturgia familiar:

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

Oremos:

La tierra, Señor, se alegra en estos días,
tu Iglesia desborda de gozo
ante la inminente venida de tu Hijo
que se avecina como luz resplandeciente
para iluminar a los que estamos en las tinieblas
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Llenos de esperanza en su venida,
hemos preparado esta corona con ramas del bosque
y la hemos adornado con luces.
Ahora pues, que vamos a comenzar este tiempo de preparación
te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona con nuevas luces
nos ilumines a nosotros con el resplandor de tu Hijo, Luz del mundo
que vive y reina por los siglos de los siglos.
AMEN

BENDICIÓN DEL ÁRBOL DE NAVIDAD

Oremos:

Bendito seas Señor y Padre Nuestro
que nos concedes prepararnos con fe para el Nacimiento de tu Hijo el Señor
y recordar en este tiempo el misterio de la Navidad.
Concédenos a quienes hemos preparado este árbol
embelleciéndolo y adornándolo con luces
vivir en la luz de tu presencia
y ser enriquecidos con las virtudes que resplandecen en Jesús.
¡Gloria a Él por los siglos de los siglos!
AMEN

BENDICIÓN DEL PESEBRE

Señor, Palabra eterna, que al venir al mundo anunciaste la alegría a la tierra,
alegra nuestros corazones con la gracia de tu visita.
Salvador del mundo, que con tu nacimiento manifestaste la fidelidad de Dios a sus promesas,
concédenos vivir en fidelidad a nuestras promesas bautismales y a la vida nueva que recibimos.
Rey del Cielo y del Tierra, que por tus ángeles anunciaste la paz a los hombres,
conserva tu paz en nuestras vidas, para que permaneciendo siempre unidos a tu amor, demos fruto abundante de paz y alegría.
AMEN

 

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Visto 15485 veces Modificado por última vez en Lunes, 24 Diciembre 2012 19:46

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